SI ABANDONASES TU BOCA…

•enero 25, 2012 • 2 comentarios

 

Si abandonases tu boca sobre la piel que cubre mi esperanza y la luz fuese el detonante preciso de la caricia hallada, mi cuerpo se arrojaría, carne adentro, para hallarte en el mar sin fondo que es la húmeda noche que nos tiene, apresados el uno en la más dulce cárcel del deseo que es el otro.
Si tus manos, no temiendo deshojar el tul ausente que las horas dejaron en mi espalda, avanzasen, lentamente, al ritmo de tu lengua, bañándome el cuerpo, tatuando los gestos para siempre, bebiendo de un cáliz que nada es sin tu cálida boca, nada sería este crepúsculo, sino el antecedente de un espejo inacabable.
Si tu lengua y la mía,  declinadas como raíces de un árbol perennemente clavado a la lujuria preciosa que es sentirse, tejiesen la voz con el silencio, apuntando al claro centro de la luna menguando ante los besos.
Si uno solo de tus dedos se adentrase en ese satélite de ti que ahora es mi sexo, danzarían las aves que nunca antes existieron, los astros jamás perderían su luminosa esencia y nada quedaría, en esta tierra, más hermoso que tu cuerpo en el mío, aprisionados, pidiendo sin palabras ser condenados a la cadena perpetua de los labios.

TÚ LO RECUERDAS…

•enero 20, 2012 • Dejar un comentario

YESTERDAY by MAURICE CLEGG

 

Tú lo recuerdas…

Soy objeto de mi ayer,
materia imprecisa
modelada en abriles que cayeron.
Traigo en los labios quietos
las palabras desnudas,
los no-caminos
que acercaron mis pasos
a lugares rendidos a tus huellas.
Otras luces pulsaron
las cuerdas imaginadas
de la guitarra en que se convirtieron
las estrellas dormidas.
Tú lo recuerdas…
Era casi invierno,
las hojas abatidas de los álamos
tiritaban perdidas en su anhelo.
Soy objeto del ayer,
materia de palabra,
un átomo invisible
que engarza su camino con los sueños.
Tú lo recuerdas…


GRACIAS, JAVIER, POR ACERCAR DE NUEVO A BENITO CABRERA Y A ESA  NUBE DE HIELO, ESA PRECIOSA NUBE SONORA .


FUE…

•enero 17, 2012 • Dejar un comentario

ADIEU by STEFFI HUMMEL

Erase una vez una palabra que tuvo una vida breve. Fue pronunciada con un golpe no de voz, sino de puerta.

Fue la palabra “adiós”.

AHORA, LOS LABIOS…

•enero 16, 2012 • 2 comentarios

FOTOGRAFÍA DE ANDRÉ BRITO

Ahora a la puerta llama un puño que se resiste a la tristeza. Dulcemente, caen las aldabas despiertas porque es tu mano y tu presencia quien despoja al invierno de su gélida piel y busca el fuego que aguarda en el interior de nácar de esta estancia.

Yo espero, junto a la cortina invisible que desvela mi cuerpo sin máscaras ni sombras. Yo espero, de tu mano abierta, las asombrosas palomas en vuelo agitado al que sucumbiré cuando tus dedos alcancen mi desnudez sencilla. Yo espero, apartando de la noche a las estrellas intrusas que pretenden hurtarnos la luz del instante inmenso de la cópula blanca que predicen los ojos.

Ahora los labios se despegan y buscan el cauce del río que fluye entre mis muslos. Ahora los labios no dicen, reptan mi piel sin detenerse. Fluyen con la noche, con la carne, como el silencio fluye cuando las calles duermen y la vigilia se somete al espejismo del descanso.

Con las manos apartas los ropajes absurdos que cubren mis senos y mi cuello. Al descubierto, mi descubierta piel te ofrece lo que buscan tus labios sin descanso. Aproximas tu lengua al sexo esclarecido por los astros que asisten a tus manos, conjugando para ellas, una luz inextinguible que te guía, carne a dentro, al lugar donde ocuparme, hacerme tierra en la que habites, piedra convertida en agua incesante, en húmeda prisión donde quedarte para un para siempre que comienza.

 

LAS MANOS DEL TIEMPO

•enero 15, 2012 • Dejar un comentario

MANO ASTILLERA by ALVARO PRESA

 

Se sentó a la mesa.

Recorrió la distancia breve, casi en blanco, que conducía desde su cuarto al comedor vacío. Apoyó su brazo exhausto sobre la mesa y los ojos brumosos le recrearon una danza irreal de figuras geométricas salpicando el viejo mantel de plástico sin brillo. La cuchara estaba junto al plato, como los días lo estaban al lado de un futuro que nacía y fallecía en el mismo borde del instante existente. Los dedos construían un temblor que alcanzaba su alma y sus sentidos. Allí, era la soledad la voz que a su garganta le faltaba. Hubo un tiempo en que ella fue libertad y huellas en las redes que tejía. Hubo un tiempo en que su reflejo en la mar le devolvía su rostro sin preguntas.

Ahora era la vida un olvido inmenso que crecía.

Su mano temblorosa intentó sujetar su corazón al ayer y a la memoria. No sentía el pasado. Ni siquiera recordaba más allá del que un día fue su nombre…  

 

Gracias Álvaro por permitirme el robo de tu fotografía!

AL MARGEN (IV)

•enero 3, 2012 • Dejar un comentario

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DE TUS MANOS

•enero 3, 2012 • Dejar un comentario

HÄNDE by FERSAN FIDANSOY

 

 

Caídas,

todas las que se extraviaron

tras los puentes que cruzaban

días de ámbar y senderos;

las que huyeron de quienes

nada se decían

con los labios sencillos;

aquellas que descalzaban la noche

en sus entrañas estrelladas

y acunaban el deseo

entre nubes sin rumbo,

en sinuosas siluetas.

Caídas,

abatidas por un sueño

apenas nacido y, sin embargo,

dulce y firme

como los riscos atrevidos

que bordean

y nombran

al azul océano.

Caídas,

de ellas,

de tus manos,

las caricias dibujan, extrañamente,

surcos imprevistos

que me rozan

la razón,

este cuerpo, ahora huido del letargo,

la línea divisoria entre lo real

y  lo que fue ayer imaginario.

Caen

el mundo,

las dóciles barreras,

las trampas tejidas por la memoria rota.

Cae

la realidad,

ahora sencilla,

al vibrar como cuerda

entre tus manos.

ATARDECIENDO

•diciembre 15, 2011 • Dejar un comentario

LA TARDE ESTÁ MURIENDO de ANTONIO MONLEÓN

No sé qué trajo aquella tarde a nuestros ojos.

Los árboles marcaban, sobre el cielo,

el lugar donde volaban, expulsados,

los pájaros malditos de los malditos versos.

Corregidas, las nubes se agolpaban en las horas

como dándose codazos para no morir

unas entre otras, frente al sol ya silente.

No sé qué le hizo al día empezar de nuevo

a despuntarse en los colores y las ramas.

Nada fue igual tras el marrón de la tierra dormida.

Nada meció la hojarasca sin vida,

a plomo derrotada, vencida, sobre el suelo.

Yo no sé qué sentí aquella tarde rota,

aquel tiempo que nacía para ser olvidado,

qué rumor recorrió el laberinto con ortigas

del recuerdo y sus simientes, ya dormidas.

No sé qué tuvo aquella tarde que moría,

falleciendo entre los dedos de la noche,

dejando su último suspiro,

instilando preguntas sin reproches,

pero sé que, en sus horas perdidas,

 mi alma  enlenteció su latir hasta extinguirse.

 

Gracias, Antonio, por dejarme “robar” una de las fotos de tu galería!!

 
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