OTOÑO

•Diciembre 4, 2009 • Dejar un comentario

TREES by MARKUS


Hoy la brisa se transmuta en aire vigoroso que oscila escondido entre el ramaje espeso. Las ramas encendidas vigilan desde su mirada marrón los cambios sigilosos que el cielo les propone. El otoño se presiente en cada piedra. Uno a uno, los caminos seducen al suelo receptivo que prepara su tierra para que las hojas dilatadas hallen en ella un lecho compartido. Los árboles parecen doblegarse, no hay preguntas dirigidas al viento que trasluce en este viaje intrépido. Sus troncos simulan aceptar, sumisos, la fuerza con la que él despliega su furia contenida.

Nada es lo mismo cuando el otoño alborota el mundo de mis sueños, cuando sus manos deshacen las estructuras perennes  que cuelgan de la vida.
El otoño se parece a una mariposa imperfecta y melancólica cuyo vuelo languidece, cuando el gris superficial de las nubes inhóspitas se extiende, como el agua transparente que repara la sed de los meses perdidos.

Las estaciones se buscan para sucederse, una tras otra y, sin embargo, se sienten los  instantes que hieren  la piel adormecida de este otoño.

Para escuchar la melodía que acompaña al texto, clica sobre este enlace:Sara by Fleetwood Mac

LA VOZ DEL SILENCIO

•Diciembre 2, 2009 • 1 comentario

Hay días en los que el silencio

es mirarte a contraluz,

una mesa ocupada con papeles

y versos traducidos desde el alma,

una casa es un ancla

hundida en la arena del futuro

y tu garganta un collar

de albores presentidos

y de  inviernos  sin nostalgias.

Nada se extraña algunos días

de que el silencio sea la ausencia de palabras:

estar en cualquier lugar de un sentimiento

podría convertirse en un gélido desierto

si en él tu silueta no existiera.

Si la voz se hace oscura

cuando las prohibiciones se levantan

y el temor es el frío

en mis labios desnudos

¿vendrás a recogerme las pausas

y el vacío que este silencio arrastra?

¿Serás rumbo otra vez?

¿Existirás en la voluntad de la tormenta?

¿Abrazarás mi libertad para ensancharla?

Hay huellas del ayer en lo que no pronuncio,

imposición azul que no comprende

la voz de este silencio

que en el fondo de la voz se hace palabra.


Si quieres escuchar la canción que rompe el silencio del poema, clica sobre el enlace siguiente:13 – it makes no difference

TU ALIENTO

•Noviembre 30, 2009 • Dejar un comentario

So che lo ricordi, amore mio:  ieri sera, quando l’alba sfiorò domani la volontà di una nuova, dormivi al mio fianco, cercavi il tuo alito più prezioso e lo lasciavi cadere sulla mia schiena…




Él acaricia la piel de mi cuello como la luz rodea el reflejo de las hojas dormidas de los inusuales nenúfares  que inundan su recuerdo. Él es tu aliento, la arena húmeda que tu respiración deja sobre mi nuca blanca.

Al igual que un sueño engendra una esperanza, la luna se abre paso sobre esta madrugada de barro que tú has cerrado con el penúltimo de tus besos. Han dibujado los relojes nocturnos la luz a destiempo que enfrenta, con dulzura, la noche a la madrugada que se inicia. También hoy, en este amanecer que es un lecho y un destino único, a mi lado estás, envuelto en los juncos que el deseo permite en su fondo más interno. Como barcaza liviana que anhela fondear una mar nueva, tu respiración se acerca a la piel de mi nuca y se detiene.

Es madrugada que no rompe la noche, que es la noche misma. Nuestras lenguas se explican en la boca y a contracorriente de la indiferencia, navegamos enlazados en la densa transparencia del alba.

Me rodeas la cintura con un abrazo que pretende ser vuelo de tu anhelo, deslumbrante razón que quiebra la zozobra y el olvido. Respiras en mi piel sin dejar de mecerte en el nido de piel que es mi espalda en tus ojos concisos. El mundo se detuvo ya hace tiempo, cuando contemplaste mi mirada y la supiste fugada del mundo que te excede, ajena a cualquier lugar que no sean tus labios y tu cuerpo.

Es madrugada y, sin embargo, hay un sol escondido en cada agitación que embarga tus caderas. Me besas la piel, mi cuello se cimbrea, rompes el horizonte artificial de esta madrugada en la que pervivimos.

Escucho el ritmo del ayer mientras respiras, inclinado a mis hombros, inmerso en el vaticinio certero de nuestra primavera y el tiempo se deshace, los minutos son álamos vencidos por el aire velado que en mi deja la desnudez de tu amor, la verdad de tus manos. Es madrugada que antecede a un minúsculo adiós en el que tus pasos traerán consigo nuevas madrugadas de noches que se extienden en el porvenir más cercano.

No abandonas mi espalda. No te alejas de este aire en el que evocamos cada instante que nos ha precedido.

Tu aliento es una afirmación, la voz de un sueño, la luz en un invierno inexistente, un escalofrío que dibuja lunas protectoras en un cielo infinito. Tu aliento es la pradera que recorre mi cuello, patria donde tu soledad se sabe solo un espejismo.

¿Qué importa si fuera de ti, de este momento, miles de labios vociferan, las manos enmudecen sus abrazos, hay verdades desérticas extendidos en camas con sábanas hipócritas? ¿Qué importa si la ignorancia se ha convertido en las huellas de otros pasos? ¿Qué importa si los corazones vacíos no comprenden el silbo certero de nuestros corazones esparcidos? ¿Qué mas da si nadie, más allá de nosotros, reconoce en nuestros ojos los colores de la noche?

Tu aliento abre mi piel. A él le pertenecen mis secretos más hondos. En él pervive cada madrugada. En él es, cada amanecer, el silencio más henchido de palabras.

Llegará la primera luz del alba. Tu aliento recorrerá, una vez más, el sigiloso mañana que aún aguarda. Será constante perfume, el paisaje que convertirá el futuro en un sueño inevitable…

Para escuchar una canción mientras lees el texto, abre en una nueva pestaña el enlace siguiente:Debussy, Clair de lune (Twilight soundtrack piano music)

EL DESPUÉS DE TU ABRAZO

•Noviembre 26, 2009 • Dejar un comentario


Desciendo del coche y cierro la puerta sin dejar de mirar al otro extremo de la calle. Espero tu llegada.

La ciudad se empequeñece, se hace concreta y pierde su amplitud al conformarse con existir en los metros que me rodean, los que forman el espacio que han de alcanzar tus pasos cuanto tu presencia sea real. Te espero a lo largo de unos minutos en los que mi respiración en nada se parece al aliento sereno que también me haces sentir después de hacerme tuya.

La gente, con rostros, sin nombres y apellidos, salpica la calle de pasos. Mis ojos te buscan en sus siluetas durante breves instantes que se quiebran al no reconocer tu piel en ellos. Nadie eres tú. Ninguno de ellos toma tu cuerpo. No hay rostro que sea tu identidad. Mi mirada intenta verte en ellos, aún sabiendo que no son ellos quien tú eres.

Comienza a dibujarse el perfil de tu cuerpo en la distancia próxima. Tu sonrisa es un signo inequívoco que incita a mi corazón. Te espero y llegas. Te aguardo y eres tú quien da a la ciudad su sentido más intenso. Llegan tus ojos concisos, tu caminar agitado, la abertura justa de tu boca al pronunciar la primera palabra. Llega tu abrazo, la forma en la que mi cintura se adapta a tus manos y tu cuerpo recibe mi latir inicial. Te siento en él, en la conjunción de mi pecho con el tuyo, en el perímetro carnal que dibujan tus brazos. Te espero y has llegado. Aconteces en mí, de nuevo, sin pretextos.

Sin dejar de aproximarme a ti, me susurras y me explicas cómo deseabas regresar a mi cuerpo, qué perdido estaba el tuyo sin el mío, cómo el deseo de mí ha hecho de ti su paisaje cotidiano.

Dejas el primer te quiero ondeando en mi rostro, acompañado de un ven que precede a la fuerza con que tu mano busca la mía para comenzar a caminar. Tu mano es la misma ciudad, la misma calle que recorremos con nuestros andar convencido.

Es aquí, me dices. Señalas una puerta de madera que no es sino el límite que va a separar la ciudad de nosotros. Mi cuerpo se agita al presentirlo, al sentir tu agitación, también creciente y presentida. Abres la puerta y me das el paso para que ante ti ascienda al lugar que has elegido para nuestro encuentro. Los escalones son signos suspendidos, recónditos puentes que ahora se muestran accesibles para que seamos una intersección de fuego y carne. Los escalones son retazos de lo que dejamos atrás para hallar nuestro lugar en el futuro más cierto. Los escalones son, sólo son, se suceden a nuestro paso y somos nosotros quienes les dictan su existencia, breve y transitoria, antes de que les abandonemos, mientras les damos la espalda.

Una nueva puerta franquea el instante en que nos tomaremos la piel, el sexo y nuestro cuerpo, en el que el uno se difuminará en el otro, sin borrar las líneas que nos definen. La abres y abres, con ese gesto, la luz más clara que el alba podría traernos. La abres y te abres a mí, como un ave intrépida que aleja el temor a los temores y se afianza en su vuelo ante el mundo impasible.

Te deseo, me dices con tu boca y con tus manos. Trepas por mi pecho y haces nido en mi cuello con tu lengua excitada. Recorres mis hombros y retiras mi blusa hasta intuir la piel blanca que los cubre.

Te deseo tanto, me dices con los ojos encendidos, alejados ya de la añoranza que mis ojos han dejado en ellos en los días de ausencia, en el tiempo vacío de nosotros. Me alejas de tu cara para contemplarme. Déjame mirarte, me pides con un gesto de tus ojos. Ellos también desean penetrar en mí, reconocerse en la imagen que de ellos ha construido el tiempo indefinible que ya hemos compartido.

Continuar leyendo ‘EL DESPUÉS DE TU ABRAZO’

SER, ESTAR, PERMANECER…

•Noviembre 25, 2009 • Dejar un comentario

Quiero permanecer en el centro de tu movimiento inquieto, en las manos de tu espíritu.

Quiero invocar al fuego universal de la esencia íntima que nos conmueve cada día.

Quiero ser una casa abierta, transformada en avenida transitada por tus pensamientos y tus palabras.

Quiero ser una habitación al alcance de tus ojos curiosos y soñadores.

Allá donde tu mirada se detenga, la esperanza crecerá y podré ser el alma que danza constelada en medio de aquellos que entran y salen de la mar serena de los cuerpos y la piel.

Quiero ser aire en tu aliento, voz callada en tus preguntas, dedos inquietos en tus manos.

Quiero ser, permanecer en lo que eres, unida a lo que fuiste, presagiadora de lo que todavía has de ser.

more about “Stay on Vimeo“, posted with vodpod

S T A Y

Choreographer and performer : Yin Yue

Composer and video : Daniel Dorobantu – “Looking Through Glass”

This solo has been selected to 08 DanceNow Festival, New York

HAMBRE DE TI

•Noviembre 20, 2009 • Dejar un comentario

Esta noche siento hambre de ti.

Acércate y extiende las manos sobre mi cuerpo desnudo.

Mójame con tu deseo. Humedece mi piel hasta llegar al pensamiento.

Haz oscilar mis convicciones. Incendia mi voluntad y doblega el más mínimo indicio de prejuicios.

Dale a tu lengua el nácar denso de mi pubis, recoge la pasión que azul desencadenas en estas horas hambrientas de tu boca.

Aprisiona con tus ojos el fondo más ígneo de mi espalda transparente y desliza, sobre ella, tu impudor más rebelde.

No inclines tu cabeza a la vergüenza, hazlo hacia mis labios: deja en ellos las marcas indelebles de tu lengua.


Si deseas escuchar música mientras lees el texto, clica el enlace siguiente:Jeff Buckley Everybody Here Wants You

LA PROFECÍA

•Noviembre 19, 2009 • Dejar un comentario

19 noviembre 2009

Se hizo  verdad la profecía

que trajeron las aves del crepúsculo,

verdad remansada en el acaso,

verdad que me conmueve todavía:

la verdad de tu mano en mi cintura,

de tus pies en mis pasos.

Me ha desnudado la piel

tu voz sin rumbo.

El destino se cumple

cuando el azahar de tus besos

me renueva los labios.

Abiertamente, invoco tu sonrisa:

aldaba clara que llama a mi lengua

para entrar deslumbrante en mi deseo.

Hoy está tan lejos la distancia

que queda  a un paso

de estos brazos que te buscan.

A veces, como hoy,

una sola palabra es suficiente

para encerrar el cuerpo liviano

de tu voz, que es mi esperanza.


Para escuchar la canción que acompaña al poema, clica sobre el enlace siguiente:Yann Tiersen Le Matin

VERSOS EN MARTES

•Noviembre 18, 2009 • Dejar un comentario

Martes, 17 noviembre 2009

Acaecido el anocher, tu nombre se despliega

como una luz nocturna que persiguiera un sueño.

Golondrinas circunstanciales trazan líneas quebradas

mientras el cielo oscuro despliega su bienvenida.

Al norte de tu nombre navega la memoria

que atesora el pasado, donde un beso es un año,

el silencio es un ave y el ayer distante,

un soldado impasible que rompe calendarios.

La arena de los relojes que gimen cabizbajos

se deshace al caer al fondo de tus manos.

la lluvia baña al universo,  roza la primavera de tu piel

en esta noche convertida en flor nocturna.

Camino, sin preguntas, hacia tu boca nueva:

te pareces a mi alma cuando eres tú,

exiliado de la tierra del silencio,

cuando tejes guirnaldas que deshacen las dudas.


Acaecido el anochecer, tu nombre es mi refugio

y tu amor  una orilla en la costa de mi alma.

Clica en el enlace siguiente para escuchar la melodía que acompaña a VERSOS EN MARTES:04-Lilac Wine