ATARDECIENDO
LA TARDE ESTÁ MURIENDO de ANTONIO MONLEÓN
No sé qué trajo aquella tarde a nuestros ojos.
Los árboles marcaban, sobre el cielo,
el lugar donde volaban, expulsados,
los pájaros malditos de los malditos versos.
Corregidas, las nubes se agolpaban en las horas
como dándose codazos para no morir
unas entre otras, frente al sol ya silente.
No sé qué le hizo al día empezar de nuevo
a despuntarse en los colores y las ramas.
Nada fue igual tras el marrón de la tierra dormida.
Nada meció la hojarasca sin vida,
a plomo derrotada, vencida, sobre el suelo.
Yo no sé qué sentí aquella tarde rota,
aquel tiempo que nacía para ser olvidado,
qué rumor recorrió el laberinto con ortigas
del recuerdo y sus simientes, ya dormidas.
No sé qué tuvo aquella tarde que moría,
falleciendo entre los dedos de la noche,
dejando su último suspiro,
instilando preguntas sin reproches,
pero sé que, en sus horas perdidas,
mi alma enlenteció su latir hasta extinguirse.
Gracias, Antonio, por dejarme “robar” una de las fotos de tu galería!!






