DE SAL…
UNA TARDE EN LAS SALINAS 2 by ANTONIO NARANJO OJEDA
De sal, las estrellas se ocupan de la noche. Vibran y ascienden, tan cercanas a la luna que la rozan despacio.
De sal, el aire que enmudece ante la tristeza hueca de la nocturna pausa.
De sal, los ojos que no desean ya más mirarse en un espejo.
De sal, los continentes, convertidos en minúsculos vacíos donde cabe el ayer y todos sus recuerdos.
De sal, las venas rotas del goteo húmedo del rocío, envolviendo mis labios hasta fundirse en ellos.
De sal, los recovecos de mi espalda, jugando al escondite con las manos ausentes.
De sal, las caracolas y una cuchara que aguarda, adormecida sobre la vieja mesa.
De sal, mi cuerpo sin el tuyo.
De sal, cada punzada que cose mis palabras al olvido.
De sal, el universo.
De sal, yo misma.
De sal, como la aurora última que nos reconoció, hallándonos el uno frente al otro.
Gracias, Antonio, por permitirme utilizar tu fotografía.






